Hay destinos que creemos conocer antes de visitarlos. Armenia no es uno de ellos.
A los pies del Cáucaso, este pequeño país concentra una sorprendente mezcla de paisajes de montaña, monasterios milenarios, ciudades llenas de vida, pueblos que conservan sus tradiciones y una gastronomía que forma parte inseparable del viaje.
Aquí la historia aparece casi a cada paso, pero Armenia no vive anclada en el pasado. Ereván sorprende por su ambiente, sus terrazas y su energía; las montañas invitan a caminar, pedalear o esquiar; el lago Sevan abre el paisaje hacia el horizonte y regiones como Vayots Dzor permiten descubrir una tradición vinícola que se remonta a miles de años.
En invierno, además, Armenia muestra una cara que muy pocos viajeros esperan: montañas cubiertas de nieve, estaciones de esquí y enormes espacios naturales donde buscar nieve virgen y disfrutar del freeride.
Armenia es historia y naturaleza, pero también aventura, gastronomía, encuentros y experiencias. Un país pequeño en el mapa y enorme cuando empiezas a descubrirlo.



